Gabriel Díaz Bernal
Arquitecto de software
Dirige un estudio de desarrollo de software especializado en sistemas de misión crítica, IA agéntica e infraestructura cloud-native. Ha trabajado en programación de motor —física, rendimiento y sistemas de juego— de Sniper 3D: Gun Shooting Games, Cities: Skylines II (con crédito en los títulos del juego) y Rosmino.
Tecnologías
- Java
- C#
- C++
- Python
- TypeScript
- Go
- Rust
- Kotlin
- Swift
- SQL
Especialidades
- Arquitecturas distribuidas
- Diseño de sistemas
- Redes
- Sistemas operativos
- Bases de datos
- Concurrencia
- Seguridad
- Cloud
- APIs
- Mensajería
- Cachés
- Observabilidad
- CI/CD
- Kubernetes
Proyectos propios
- Perfect Studio — App multiplataforma de generación musical con IA.
- Poder y Nación — Simulador político-económico de España, 19 CCAA y ministerios.
Así piensa Gabriel
A un arquitecto de primer nivel no le pides que escriba código. Le pides que imagine cómo estará un sistema dentro de diez años, y que lo construya para que llegue. Así ha trabajado Gabriel en todos sus proyectos.
Piensa en sistemas, no en líneas de código
Cuando el reto es que aguante millones de usuarios, que no se caiga, que sea rápido y seguro y que crezca durante una década, su primera pregunta nunca es qué escribir, sino cómo debe comportarse el conjunto: quién lo usa, qué pasa si crece cien veces y qué partes no pueden fallar jamás.
Diseña para el día que algo falla
Su obsesión es el «¿qué pasa si…?».
¿Y si se cae un servidor? ¿Y si cae una región entera de la nube? ¿Y si la base de datos se corrompe? ¿Y si llegan quinientas mil peticiones a la vez? ¿Y si alguien roba una clave? ¿Y si un servicio tarda treinta segundos en responder?
No diseña para cuando todo va bien. Diseña para cuando algo, inevitablemente, sale mal.
Ve varias escalas a la vez
La función y el módulo; la aplicación y sus servicios; la infraestructura que lo sostiene; los equipos que lo mantendrán dentro de cinco años; y cuánto cuesta tenerlo en marcha. Casi nadie mira los cinco planos a la vez. Él, sí.
Elige a conciencia
No existe la arquitectura perfecta: todo es un sacrificio entre velocidad, coste y complejidad. No añade nada, ni un microservicio ni una tecnología de moda, hasta que hay una razón real. Prefiere lo simple que dura a lo brillante que se rompe.
Su verdadero superpoder no es dominar Java, C++, Rust, Go o TypeScript. Es saber cuándo no usarlos.
Es la misma cabeza con la que está construida Jurilia: pensada para no caerse, para aislar los datos de cada despacho, para tratarlo todo en la UE y para seguir en pie, y creciendo, dentro de diez años.